24 de abril de 2020.
Cuadragésimo día de la cuarentena. Cuarenta días de confinamiento.
La base del proyecto Variaciones sobre el plano es la interrelacionalidad, la colaboración, la aproximación y el acercamiento.
Llevamos desde el 2019 trabajando en él, de una manera cuidadosa y sobre todo respetuosa con todos aquellos colectivos, asociaciones y vecinas que nos dieron la oportunidad de irrumpir en su espacio profesional y personal.
Durante este tiempo el contacto ha sido esencial para poder llevar a cabo los diferentes proyectos. Unos proyectos alternativos al espacio expositivo con los que tanto el público y la institución como los artistas y los comisarios puede que no estén familiarizados. Por ello es complicada su visualización y hacer difusión al uso.
Algunos son trabajos en la intimidad de un taller, de una biblioteca o de las propias viviendas, en espacios personales y privados, en otros más públicos como centros culturales o el propio ciberespacio.
Antes del confinamiento, las relaciones se habían afianzado, los proyectos estaban llegando a su fin, que no la idea, tomaban forma.
Esta idea colaborativa nos hace pensar respecto a la importancia de las relaciones en el entorno geográfico: Anaïs visitaba El Punt semanalmente integrada como una más; Anja, de igual manera, acudía a la Casa Taller March además de organizar encuentros con la Plataforma de la Muralla. Norberto hacía lo mismo en La Posta y Migue hablaba horas y horas con vecinas. Clara y Diego pueden seguir en contacto a través de telegram.
Es gratificante observar como todos ellos han seguido, de una manera u otra, intentando ese contacto revisando el proyecto, cerrando etapas, comunicándose con diferentes actores del entramado o readaptándose a las circunstancias para seguir adelante y no dejarlo en standby.
Los resultados se vislumbran, llegará el día para reencontrarnos físicamente y celebrar que el proyecto ha seguido en pie. ¡Larga vida a la cultura y las vecinas!
"No hay ninguna lógica que pueda ser impuesta a la ciudad; la gente la hace, y es a ella, no a los edificios, a la que hay que adaptar nuestros planes"
Jane Jacobs. Muerte y vida de las grandes ciudades (1961)
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26 de abril de 2020
Llevamos en estado de emergencia desde el 16 de marzo.
Estado de emergencia oficial declarado por el estado, por el peligro de contagio masivo con un virus que surgió a inicios de año y que. a día de hoy, lleva 2.882.578 casos diagnosticados a nivel mundial.
Pero la sensación y la necesidad de una situación de emergencia, asalta el pensamiento de muchas de nosotras en los últimos años. Una emergencia no asociada al distanciamiento social sino a todo lo contrario. Una emergencia de entendernos como cuerpos y espacios interdependientes. Redes de afecto, trabajo, responsabilidad social e imaginación política son necesariamente urgentes.
En los últimos días hemos pensado más que nunca en el otro. En la necesidad de que hubiera otro detrás de nuestras ventanas a quien poder sonreír tras las cortinas y con quien hablar un rato, al final de la tarde, de lo mucho que nos cuesta permanecer en esta situación espacialmente distante.
La espacialidad lo ha evidenciado todo. La distancia espacial física nos ha dejado a todas atentas a lo mucho que nos ignorábamos en una situación de normalidad. Vivíamos separadamente juntas. Colectivamente confinadas.
Tras la ventana, que nos ofrece la posibilidad y el privilegio de vivir atrincheradas en el espacio doméstico, lanzamos un desafío al estado de emergencia: la emergencia de no perder el vinculo con nuestro contexto, con nuestra realidad más directa, con aquello que afecta tanto a mi vecino, como aquella persona que vemos dormir en un rincón de la calle y que hoy se hace especialmente presente porque nos revela la fragilidad de algunas formas de vida a las que nunca podremos ser inmunes.
Variaciones sobre el plano es una posibilidad de encuentro con la interrelacionalidad, la colaboración, la aproximación y el acercamiento. Hoy más que nunca es una aproximación radical al territorio, al espacio del estar juntas.
Después de habernos conocido a través de una ventana, vamos entonces a imaginar juntas que compartimos un encuentro una noche de calor insoportable, sentadas “a la fresca” bajo el ficus centenario de la Plaza del Centenar de la Ploma.
Plaza rua beneito da i alegría coll